¿Quién controla el cumplimiento de la norma sobre zonas vulnerables?

Esta primavera se aprobará el Programa de Actuación para abonar en zonas sensibles a nitratos. La consejería apuesta por evitar límites genéricos de nitrógeno y por que el agricultor diseñe su plan de fertilización acorde con las características del terreno

La campaña de abonado de fondo se ha desarrollado en Castilla y León sobre un mar de dudas. Un decreto del 30 de junio ampliaba las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos a 14.414 kilómetros cuadrados de suelo agrícola y 387 municipios, además de recordar un Código de Buenas Prácticas en fertilización que ya estaba vigente y que, en todo caso, resulta de aplicación voluntaria.

El marco normativo se completa con la tabla sobre los aportes máximos de nitrógeno permitidos en esos municipios, incluida en el propio decreto (Tabla 1). A medio plazo, quizá en primavera, el Programa de Actuación sobre abonado que se encuentra en fase de redacción fijará unos nuevos límites, de carácter obligatorio.

Al elaborar el decreto sobre zonas vulnerables la posición de la Consejería de Agricultura era establecer unos límites en el aporte de nutrientes para cada comarca, cada municipio o incluso cada parcela, en función del comportamiento de cada suelo.

Esas especificaciones no vieron la luz, si bien desde la consejería se confía en que el Programa de Actuación solventará todas las dudas en relación con los tipos de abono, las dosis o la época de aplicación. Para sus responsables la prioridad sigue siendo que ese programa no establezca límites generales: no todos los suelos son iguales ni se comportan del mismo modo.

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