COAG advierte de que el cierre apícola de Valencia puede colapsar la producción de Castilla y León

Producir miel en la Comunidad Valenciana va a estar penalizado con multas de 60.000 euros cuando se reforme la Ley de Ganadería que está a punto de modificar la Generalitat valenciana.  Ello será así para evitar el fenómeno conocido como Pinyolá, la polinización cruzada entre cítricos que podría provocar que estos nazcan con pepitas, hecho que generaría  una caída de su cotización en los mercados.

Sin embargo las 200.000 hectáreas de naranjos, mandarinos y limoneros que hay en Levante suponen la mayor concentración de plantas melíferas en toda España. La miel de azahar es un alto valor agropecuario que va a ser laminado. Dada esa riqueza vegetal, la comunidad valenciana cuenta con 2.517 explotaciones apícolas que ya no podrán producir en su tierra. De ese número, 2.395 explotaciones trashuman, o sea, se instalan allí donde mayor y mejor producción de miel pueden obtener.

Tendrán por tanto que emigrar a otras comunidades autónomas. Pueden hacerlo a las regiones próximas a Valencia, donde se podría continuar produciendo miel de azahar pero en mucha menor medida. Pueden hacerlo a Castilla-La Mancha, donde se puede hacer miel de girasol. Y lo harán, de hecho ya lo están haciendo pero en menor medida, a Castilla y León. Cada año llegan decenas de apicultores valencianos pero la cifra, con el cierre de su región, se disparará. Lo hacen a las montañas de Soria, Burgos o León a producir miel de bosque. La más cotizada.

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