La buenas variedades de trigo y cebada se acercan a su máximo potencial en Castilla y León

Los trigos y cebadas han premiado este año el buen trabajo del agricultor castellanoleonés. Producciones casi de récord. La cosecha se ha alargado porque las prisas no son buenas para recoger con mimo hasta el último grano. No hay que perder nada de lo que tanto esfuerzo cuesta conseguir. La satisfacción es generalizada.

“El año ha sido bueno. Tirando a muy bueno, con una primavera larga, generosa en lluvia y de temperaturas suaves”, señalan desde RAGT.

En la Cooperativa Comarcal de Peñafiel (Cocope) han tenido producciones medias en cebada que han superado los 6.000 kilos por hectárea. En trigos han rondado 5.000 kilos, con una cosecha que empezó antes de lo habitual en junio, pero que también ha sido más larga que otras veces debido a los parones provocados por las tormentas y que la abundancia de kilos ha enlentecido la tarea. “Ha sido un año excelente”, subraya Javier Ruiz, técnico de Cocope.

Algunas variedades de trigo, como rimbaud, de Agrusa, han llegado a 8.000 kilos en secano. Aguanta tanto la roya que incluso ha habido quien no lo ha tratado. En cebada ha sido cometa una de las que más ha rendido. “Es todoterreno y se adapta muy bien a las fechas de siembra de este año aquí. Ha dado buen peso específico”, comenta el experto de Cocope.

Ruiz destaca que se han dejado notar para bien los tratamientos más tempranos, los realizados a finales de marzo y en abril. Calcula que han supuesto la recogida, según casos, de mil kilos más por hectárea en trigo. En la comarca de Peñafiel los ataques por hongos han afectado a la cebada.

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