Uno de los capítulos en los que reside parte del margen que deja el cereal está en la forma de pago,puesto que la fijación del precio y el plazo para liquidarlo pueden influir en el balance económico de la campaña.

Entre los operadores privados de cereal destaca la compañía Glencore, dedicada a la compraventa de materias primas. Rubén Ronco, uno de los responsables de la empresa en Castilla y León, destaca que su empresa paga al agricultor “cuando presenta la liquidación”. Normalmente solo pasa una semana desde que ha entregado la producción. En el sector privado también opera LESA, que ofrece fórmulas como pagar en un plazo de 30 días o que el profesional entregue el cereal, que se conserva en las instalaciones de Lesa y se le liquida antes del 31 de agosto como fecha límite.

Desde la cooperativa

Urbano Blanco, responsable de Cultivos de Agropal, destaca que a partir del momento en que el agricultor entrega el cereal “tenemos cuatro liquidaciones más la final, en julio del año siguiente”. Cada una supone el 20% del precio estimado y en la liquidación final se ajusta el pago de conformidad con el precio de la campaña.

En el caso de Cobadu, su técnico David Salado resalta que son cuatro las fórmulas que tiene la cooperativa para realizar el abono del cereal. “Nuestro objetivo es que el profesional elija la fórmula que prefiera, de modo que se le da libertad para que acierte o se equivoque él mismo”, apunta. Para Roberto Martín, responsable de Cereales en Castilla y León de Grupo AN, el objetivo es que el agricultor reciba el precio medio de la campaña para evitar la especulación y con total garantía de cobro.

Leer más

Los comentarios están cerrados.