El sol ayuda ahora a ver el futuro agrícola de esta campaña con más optimismo. Y el agua también. Sobre todo la de los embalses si nos referimos a la perspectiva del regante. La asignatura pendiente en Castilla y León ya está aprobada con buena nota. El pantano de Aguilar –el más remiso de todos en recuperarse- está de nuevo por encima de la media de los últimos diez años: tiene 185,4 hectómetros cúbicos, mientras que la cifra habitual del decenio en estas fechas ha quedado casi tres hectómetros  por debajo.

La Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero se reunió ya hace un mes para aprobar los volúmenes mínimos que deben acumular los embalses a final de la campaña en septiembre. Y ya queda claro los riegos se desarrollarán en condiciones de práctica normalidad gracias a las reservas hídricas actuales.

Los embalses para riego en Castilla y León estaban ya este jueves al 89,2% de su capacidad, por encima de la media. Algunos llevan días desembalsando por motivos de seguridad. Algo casi impensable hace muy poco tiempo.

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