Un cielo empeñado en no despejarse va a influir de forma notable en la producción final de remolacha. Las cuatro molturadoras de Castilla y León cuentan con que finalmente se siembren las 30.000 hectáreas previstas en en la mitad norte peninsular. Es una condición importante para que resulte rentable una actividad industrial marcada por la liberalización del sector y los bajos precios del azúcar.

Miguel Ángel Catalán, del departamento de Cultivos de Acor, destaca que las lluvias han llevado a un retraso de en torno a un mes en las siembra de remolacha. La superficie sembrada supera ya el 50% de las 11.000 hectáreas que la cooperativa se había fijado como objetivo y desde la cooperativa se confía en que se consolide el cambio del tiempo atmosférico.

El deseo es que las siembras se puedan finalizar en pocas semanas, teniendo en cuenta que “en tierras que no den problemas se puede hacer a lo largo de todo el mes de mayo”, según Catalán. Respecto a la remolacha que haya que arrancar antes, las siembras deberían tener lugar antes del 15 de mayo.

Haciéndolo así, hay tiempo de sobra para que tengamos un año normal de remolacha, con unos rendimientos adecuados.

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