Mucha sequía en el final de 2017 -época de siembras- y casi el diluvio a medida que arranca este año. Los cultivos ya bien implantados lo han agradecido, pero de poco les ha servido a los que no pudieron ni nacer. A los forrajes les ha venido bien el agua, aunque haya sido a última hora. Salvados por la campana.

Peor paradas han resultado las colzas. Muy pocas lograron superar con alguna dignidad los periodos de nascencia e implantación, pero ahora, las que sobreviven, tienen más recursos. “Las alfalfas de secano ya parecen una manta y se confunden con el trigo. Hasta ahora no brotaban”, apunta José Crespo, técnico de Cobadu.

En el norte de Palencia, las vezas están muy atrasadas. Es lo peor de todo por allí, como consecuencia de que se siembran a finales de septiembre. Nacieron mal y después hubo heladas. “No se espera buen corte en cuanto a kilos”, avisa el técnico de campo de Agropal Iban Díez. La mayoría se han perdido.

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