Bajos rendimientos, con una uva muy sana y rica en azúcar, en la vendimia de Castilla y León, según el ingeniero agrónomo, enólogo y director de Bodegas Museum, Tomás Jurío.

Un invierno seco, una helada fuerte, una floración anticipada, en algunos lugares granizo y un verano prácticamente carente de precipitaciones acompañado de temperaturas muy altas son los fenómenos que cabe destacar en el balance anual de Castilla y León, con efectos directos sobre el viñedo y sobre la uva que se recoge estos días. Por supuesto, también sobre el vino de la añada 2017. La vendimia de este año se está caracterizando sobre todo por dos aspectos: adelanto de unos quince días y bajos rendimientos.

La vendimia ha sido de las más tempranas de la historia de la DO Rueda. Comenzó el 16 de agosto con la sauvignon blanc. Las condiciones ambientales más satisfactorias de los últimos tiempos, con grandes contrastes de temperaturas entre el día y la noche, han ayudado a mantener la calidad de la uva.

La recolección en Rueda ha sido un 23% menor que en 2016 por las heladas de finales del mes de mayo y la profunda sequía del verano. De los 83.420.637 kilos de uva recogidos, el 99% son de uva blanca. La variedad autóctona, la verdejo, es mayoritaria con 71.057.770 kilos. La superficie de vendimia ha mayor esta campaña.

 

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