La agricultura moderna, que procura la mayor rentabilidad en cada campaña, se orienta al regadío como la mejor fórmula, pero la tremenda sequía ha dejado los embalses sin los recursos para sacar adelante la mayor parte de cultivos

El sector analiza ahora qué debe hacer para que no se repita la misma desgracia que aún sufre por la mala meteorología

Son 600.000 hectáreas de regadío las que están bajo la jurisdicción de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que son gestionadas por cientos de comunidades de regantes de diferente tamaño y tipología. Años como este, en el que la sequía pone en jaque el desarrollo normal de los cultivos y la rentabilidad de las explotaciones, suponen sombras en una actividad agrícola que se postulaba como la opción de mayor futuro.

El final de esta complicada campaña de riego será “difícil” hasta el último momento, según avanza el director técnico de la Confederación, Alfredo González. Antes de comenzar a aplicar agua a los cultivos, meses atrás, el organismo ya advirtió a las comunidades de regantes para que planificasen cultivos y suministro de agua con la perspectiva de la crisis hídrica que se avecinaba. Tomar en cuenta estas recomendaciones o no ya ha sido responsabilidad de cada cual. El paso de los meses ha acreditado que incluso las peores previsiones eran acertadas.

Hace un mes -el 4 de agosto- las reservas ya eran “muy ajustadas”. Embalses como el de Aguilar de Campoo (Palencia) y Barrios de Luna (León) concluirán la campaña con menos del 10% de su capacidad. Han transcurrido más de veinte días desde que se cerró, por falta de agua, la campaña de regadíos del Pisuerga, Carrión y Duero bajo. Esto con la excepción de las zonas regables de Canal del Pisuerga, Canal de Toro- Zamora, San Frontis y Virgen del Aviso en tanto no agotaran la dotación asignada para este año.

Además, la reunión del día 22 de agosto entre los regantes del Alto Duero y los del Bajo Duero, en la Junta de Explotación en la Confederación Hidrográfica del Duero no sirvió para llegar a un acuerdo. Los cultivos en más de 4.000 hectáreas de Tordesillas, Pollos, Castronuño y Simancas- Geria- Villamarciel no contarán con agua procedente del embalse soriano de Cuerda del Pozo.

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