Los resultados de los tres campos de ensayos de Itacyl están a disposición del agricultor interesado en elegir la variedad más apta para sus parcelas

El cultivo, que viene de una campaña desigual, es una rotación adecuada que deja un suelo idóneo para el siguiente

La colza también ha acusado esta campaña la escasa bondad que la meteorología ha regalado a los cultivos. Heladas y sequía han mermado producción y rentabilidad en muchos lugares de Castilla y León. Pero a buen seguro que seguiremos recibiendo el alegre saludo de la vistosa flor amarilla en muchos lugares del campo. El agricultor sabe bien que es una alternativa perfecta para su explotación a pesar de las últimas sombras.

La sequía, que se han prolongado durante casi todo el desarrollo del cultivo y especialmente en la época de siembra, ha propiciado la reducción de superficies en la reciente cosecha. Tanto en España como en Castilla y León ha visto frenado el aumento que estaba teniendo en los últimos años. Ha habido menos superficies dedicadas a este cultivo respecto a las de la campaña anterior en el Estado. En la comunidad se han sembrado 38.482 hectáreas, lo que supone un 9% menos. En los últimos diez años, la colza había multiplicado por ocho la superficie que había en 2007.
Determinar qué variedad va a aportar más, tanto en rendimiento como en calidad de cosecha, con la mejor adaptación a las condiciones agroclimáticas de cada comarca es uno de los objetivos de los ensayos realizados por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), encuadrados dentro del Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos (Genvce).

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