Los cultivos están sanos, aunque algo atrasados en su desarrollo respecto a lo más habitual. El problema podría llegar muy pronto por la falta de reservas de agua para que la planta se nutra bien en cuanto suba la temperatura y arrecie el crecimiento

Apenas ha llovido en Castilla y León durante todo el invierno. El agua caída ha sido escasa y en momentos puntuales, como a finales de febrero y comienzos de marzo. Las previsiones meteorológicas para el último fin de semana de marzo eran de mucha nieve a cotas incluso bajas, y también de lluvia, pero no se cumplieron en absoluto. El cereal, y demás cultivos, han sobrevivido aprovechando al máximo las escasas precipitaciones recibidas. Solo para seguir con vida, sin desmelenarse.

“Está necesitadísimo de agua. Acumula déficit de todo el invierno; ha ido tirando el cereal justo de lo que ha ido cayendo”, describe el técnico de Urcacyl José María Santos. Del Duero hacia arriba el panorama es más crudo en la Comunidad. En la Unión Regional de Cooperativas Agrarias calculan que hasta ahora habrá llovido solo entre la mitad y un 75% de lo habitual. Todavía menos en la parte septentrional de la región. En Tierra de Campos no ha habido buena nascencia y se ha perdido planta. “El panorama es inquietante”, sintetiza José María Santos.

Ahora el aspecto del campo no es malo, pero caer en el optimismo puede ser un error. Para ser pesimista aún es pronto porque habrá que esperar a ver cómo evoluciona la meteorología. El problema puede incrementarse si suben los termómetros o llegan los vientos fuertes. Las fincas están fertilizadas, de manera que las plantas pretenderán dar un estirón para el que carecen de reservas de agua. Otra vez el problema. Y los expertos vaticinan una primavera seca y más cálida que las últimas. “Se necesitarían 50 o 60 litros más”, aclara Santos.

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