Los primeros trigos de secano no llegan a los 2.000 kilos por hectárea

Las producciones de cereal no están siendo el desastre anunciado en Castilla y León, aunque con producciones de menos de 2.000 kilos por hectárea, sobre todo en el caso del trigo, el agricultor se puede cuestionar si le ha valido la pena el trabajo desarrollado y la inversión realizada en los diferentes insumos.

Juan Jesús Valero, de Donhierro (Segovia), ha cosechado toda la cebada, con una variedad muy dispar de resultados. Ha obtenido rendimientos de 1.000, 1.200 y hasta 1.800 kilos por hectárea en la cebada de secano. Las cebadas de regadío le han dado entre 3.500 y 4.000 kilos.

En cuanto al trigo de secano, también irregularidad. “En una parcela he tenido 1.600 kilos por hectárea y en la de al lado, 900 kilos”, con unos resultados bien diferentes en el regadío: rendimientos entre 4.000 y 5.000 kilos por hectárea, e incluso 6.000 allí donde puso R1 para obtener su propia semilla.

Chema de Diego, agricultor San Esteban de Gormaz (Soria), destaca la abismal diferencia que se ha registrado entre las cebadas tempranas y las más tardías. Las primeras se han movido entre los 3.000 y los 4.000 kilos, mientras que las tardías no llegan a los 1.000.

En las tierras de Gormaz parece que no se han cumplido los malísimos presagios respecto al trigo, de modo que se han cosechado 2.000 kilos por hectárea y en algunos casos por encima de esa cantidad. “El que ha hecho bien las cosas puede tener margen para ganar algo”, destaca el agricultor.

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