Es mejor sembrar un buen girasol convencional que un mal alto oleico

Es mejor sembrar un buen girasol convencional que un mal alto oleico. ¿Por qué digo esto? La mayoría de las variedades de semilla de girasol alto oleico que hay en el mercado son poco competitivas, unas porque producen menos kilos, otras porque el contenido en aceite es menor del 44%, y por lo tanto están penalizadas, y otras porque no llegan al 80% de ácido oleico, que es el mínimo que permite la industria, y son rechazadas.

Hay muy pocas variedades que reúnan los tres factores que hacen que el alto oleico sea muy interesante (producción, contenido graso por encima del 44% y ácido oleico más del 80%). La consecuencia de no llegar a estos parámetros de calidad hace que el plus de precio que hay por encima del girasol convencional se quede reducido o incluso se pierda, saliendo la rentabilidad inferior al girasol convencional.

¿Cómo podemos saber qué girasol alto oleico merece la pena sembrar?

Las pocas variedades que reúnen los tres parámetros de calidad suelen estar en manos de empresas que optan a la compra de la cosecha y que, además, dan todo tipo de información veraz acerca del producto para que no haya sorpresas desagradables.

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