La patata de Castilla y León sale a un mercado sin colapsar a precios más elevados de lo habitual

En Castilla y León se ha sacado aproximadamente al 70% de la patata para fresco y el 50% de la destinada a industria. Sí es cierto que la cotización varía según calidades, procedencias y destinos, pero los precios son buenos, aunque con una horquilla amplia. La pega es que la producción es menor de lo habitual.

Para el cultivo del tubérculo ha hecho poco calor por el día y demasiado frío nocturno, y llovió más de la cuenta cuando tocaba sembrar. Hubo que laborear mucho la tierra para sanearla, pero al final todo se deja notar. Así, la tónica sigue siendo similar al inicio de la campaña de arranque: poca producción y problemas de sanidad. “La reducción de kilos respecto al año pasado es de un 20%”, asegura José Blázquez, gerente de Aranpino. Todavía les queda la mitad por sacar. Acaban de empezar con las variedades tardías.

Al no saturar el mercado de tubérculos el precio es bastante bueno. Entre 19 y 23 céntimos el kilo. Algunas, como la agria de calidad, pueden llegar a los 24 céntimos. La pega es que hay calidades y calibres para todos los gustos. En Aranpino están notando ahora el parón de la demanda delmercado portugués, que hasta hace poco ha estado activo y comprando.

La rentabilidad está bien, pero no es tanta como podría pensarse si el foco se pone solo en los precios. Al ser la producción por hectárea tan ajustada también merma el beneficio del productor.

Cosme Catalán, director de Intersur, considera que el precio de 20 céntimos el kilo -un 50% superior a la media de otras campañas- sí compensa que la producción haya bajado un 15%.

Además, la demanda es uniforme y permite colocar en el mercado toda la patata según se arranca. “Terminará así la campaña, con los precios homogéneos que ha habido desde el principio”, confía satisfecho Catalán.

Leer más

Los comentarios están cerrados.