En la siembra de remolacha vale más hacer las labores con calma que adelantar la fecha

La industria azucarera cuenta con que la mitad norte peninsular tendrá este año algo más de 30.000 hectáreas de remolacha, una superficie de cultivo que permitirá ir ganando eficiencia a la hora de molturar la raíz.

Aunque nadie se queja de la lluvia, para cumplir el objetivo haría falta que las lluvias dieran una tregua y se pudiera preparar el terreno. Es el caso de Rubén Arranz, de Campaspero (Valladolid), que siempre siembra la remolacha a partir del 19 de marzo, San José, pero que este año aún no tiene fecha para empezar. El trabajo intenso, pero con la calma que sea precisa, es lo que permite obtener producciones entre 120 y 140 toneladas por hectárea a este agricultor vallisoletano.

Pablo Gómez, responsable de Desarrollo Agrícola de Azucarera, al igual que Rubén Arranz, recomienda “tener paciencia” y preparar el suelo de forma tranquila. “Evidentemente, la fecha de siembra es un factor que influye de forma muy importante en los rendimientos, y por tanto en la rentabilidad del cultivo, pero la base es preparar el suelo en condiciones y realizar una siembra adecuada, lo que va muy por delante, en importancia, de la fecha de siembra”.

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