La incógnita del girasol en Castilla y León

La carencia de reservas de agua en la tierra condiciona las siembras de la pipa, pero lo normal es que la superficie dedicada a la oleaginosa sea similar a la del año pasado

La meteorología también juega con los cultivos futuros. No es fácil hacer previsiones sobre cuánta superficie ocupará en Castilla y León el girasol esta campaña. Hasta que se comiencen a poner las pipas a finales de este mes y en mayo, todo es especular a la hora de hacer previsiones que resulten acertadas.

En Urcacyl creen que si llueve habrá más siembras, porque se pueden levantar algunas parcelas con cereal en mal estado para asegurar al menos una cosecha. En cualquier caso, la extensión de la oleaginosa será similar a la de 2016. La obligación que impone la PAC para que el agricultor disponga de tres cultivos en la parcela juega a favor del girasol. Las tierras sin sembrar también tienen opciones siempre que haya más humedad.

De cuánta agua se dispondrá en los regadíos será igual de importante para esta planta, a la que ser bien irrigada o no le marca parte de su rentabilidad en tierras con sistemas adecuados.

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